Soles de color almibar brillaban sobre el horizonte, y su fulgor entraba por la ventana e iluminaba toda la cama.
Habia violencia impregnada en el aire, olor a guerra, sentimiento de autodestruccion, a sensacion de que solo el mejor sobreviviria, la ley de la selva en su mas magico espesor.
Ella estaba vestida con un largo vestido blanco acompañado de una lisergia veloz, calurosa escribia en su diario, con los ojos inchados de lagrimas, escribia para exorcizar a los demonios.
Con dolor escribia en el la muerte de su amado por culpa de ella porque ella habia sido infiel a su marido y no habia sido capaz de guardar el nombre de su ilegal amante.
Danzas de morenos se festejaban en el centro de la ciudad. A lo lejos se sentian sus tambores agitados y los torsos oscuros bajo el caliente sol del mediodia, el ritmo era llevado por los desgarradores sentimientos que proyectaban las voces de las mujeres.
El dia se habia transformado en una lugubre sombra de color infinito.
El cuerpo ya no yacia en la silla, sino que con sus inchados ojos descansaba la cara de tiernos rasgos sobre la almohada, ya no estaba triste, se habia resignado, habia tomado el dolor de los otros y lo habia transformado en propio, pero lo habia llevado al extremo, habia experimentado un placer unico en su vida, placer por saber que pronto estaria con su amado.
Fue hasta la cocina en silencio cuando todas las luces estaban ya apagadas.
En su cuarto lo hizo, culmino su dolor con un acto hasta mecanico.
La sangre broto desde el estomago y pronto cubrio la cama...Por fin estaria ahora con su amado...
la caida es en subida...
Yo te saqué un día de allí y me encadene, te obedeci hasta donde pude mi genio amor
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